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ODS 17: por qué las empresas grandes necesitan a las chicas

Equipo de la Cámara Diseña Sustentable junto a representantes de las empresas firmantes, celebrando la firma del Acuerdo de Producción Limpia de economía circular en prendas de vestir

El ODS 17 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas se llama "Alianzas para lograr los objetivos", y parte de una idea incómoda para cualquier empresa grande: ningún actor solo — ni un gobierno, ni una gran corporación, ni la sociedad civil — logra una meta de sostenibilidad real por su cuenta.

Lo que tiene una empresa grande y lo que no

Una empresa grande tiene escala, capital y llegada a millones de personas. Lo que casi nunca tiene es la agilidad para probar una solución nueva rápido, la cercanía territorial con una comunidad específica, o la capacidad de un equipo chico para especializarse a fondo en un problema acotado. Esas tres cosas suelen vivir, precisamente, en los negocios pequeños.

La sostenibilidad de una industria no se juega en la matriz de la empresa grande. Se juega en toda la cadena — y esa cadena está llena de negocios chicos.

Una prueba, no una teoría

Esto no es una idea abstracta para mí: el primer Acuerdo de Producción Limpia textil de Chile reunió, bajo el mismo compromiso, a cadenas grandes como Falabella, Ripley, H&M y Decathlon junto a emprendimientos como Botella, Confecciones del Lago y Lina Sustentable. Ninguna de las dos partes lo hubiera logrado sola: las grandes necesitaban el conocimiento específico y la agilidad de las chicas; las chicas necesitaban la escala y la validación de las grandes.

El mecanismo, no solo la intención

Querer aliarse no alcanza — hace falta el mecanismo concreto: un canje, un auspicio, un patrocinio o una alianza, cada uno con su propia negociación. El ODS 17 pone la meta. Las relaciones comerciales bien diseñadas son cómo esa meta se vuelve un acuerdo real, firmado, con metas medibles.